jueves, 10 de abril de 2008

Expectativas

Procura no albergar esperanzas demasiado elevadas, y así evitarás la experiencia de quien ve algo que está debajo del agua. Solo tú serás culpable de tus expectativas.

Todos albergamos expectativas, sobre nosotros mismos, sobre los demás, sobre cosas en concreto, sobre el mundo en general ¡Desprenserse de ellas!
Cada una de ellas nos proyectan hacia un episodio de malestar, casi todo malestar obedece a unas expectativas frustradas.
Las expectativas realistas son mejores que las poco realistas, porque nos preparan para lo peor. Si lo peor ocurre, por lo menos no es ninguna sorpresa. Y si lo peor no llega a suceder, es motivo de celebración.

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